La infraestructura vial en Salamanca se ha convertido en un obstáculo para el crecimiento económico del municipio. Empresarios locales advierten que la falta de planeación y modernización en las vialidades ya impacta la operación diaria de negocios y pone en riesgo la llegada de nuevas inversiones.
El presidente del Consejo de Innovación e Investigación Empresarial, Anselmo Conejo Cornejo, señaló que Salamanca forma parte de un corredor estratégico con potencial de expansión comercial. Sin embargo, la movilidad deficiente en zonas clave limita ese desarrollo.
“El inversionista busca certeza y movilidad. Si detecta retrasos en el traslado de personal, mercancía o clientes, opta por instalarse en otro municipio”, explicó.
Zonas con mayor problema de movilidad
Las complicaciones se concentran en áreas comerciales y habitacionales como la periferia del bulevar Tomasa Esteves, así como en los nuevos desarrollos de la zona poniente. En estos puntos, los accesos resultan insuficientes y generan congestionamientos constantes, especialmente en horarios pico.
La falta de rutas alternas y de obras viales estratégicas provoca “cuellos de botella” en zonas escolares, comerciales y empresariales, lo que incrementa los tiempos de traslado y reduce la eficiencia logística.
Impacto directo en la economía local
El rezago en la infraestructura vial en Salamanca ya afecta a empresas establecidas. Comerciantes y transportistas reportan retrasos en entregas, pérdida de clientes y aumento en costos operativos. Esta situación reduce la competitividad del municipio frente a otras ciudades con mejor conectividad.
Además, especialistas advierten que la falta de inversión en movilidad refleja años de descuido en la planeación urbana, lo que hoy limita el crecimiento ordenado de Salamanca.
Urge una visión a largo plazo
Empresarios coinciden en que las autoridades deben priorizar proyectos viales con una proyección mínima de 10 años. Mejorar la conectividad no solo facilitaría la operación actual, sino que también fortalecería la atracción de inversiones.
Si Salamanca no atiende este problema estructural, corre el riesgo de frenar su desarrollo económico en un momento clave de expansión regional.












